El valor de mercado

El mercado somos personas tomando decisiones de intercambio del resultado de nuestro trabajo.

¿De dónde surge el valor de mercado?, ¿del trabajo, del capital o de otro factor?

Es imposible que el valor venga solamente del capital, pues siempre se requiere trabajo para aprovechar el capital, incluyendo el capital más valioso: las buenas ideas oportunas, es decir las ideas que mejorarían la vida de las personas si tomáramos acción ahora para que las personas adecuadas entiendan por qué y cómo serían beneficiadas; siendo una mejor idea en la medida que a más personas se cause mayor impacto positivo.

¿Es posible que el valor surja solamente del trabajo?

Siempre se requiere de trabajo para aprovechar una oportunidad, pero primero se debe detectar la oportunidad. Además sería una mejor oportunidad en la medida que requiera menos trabajo.

Libre mercado

Aunque existe una teoría socio-económica que sugiere al trabajo como único origen de valor en el mercado, a la vez que reclama un robo al trabajador del valor generado a partir de su trabajo para beneficio ilegítimo de otros stakeholders -generalmente de mayor escala en la jerarquía de competencia: hablamos de una lucha de clases dentro de un mercado cruel donde el que aporta capital, especialmente si el capital consiste en dinero o recursos económicos, abusa del que aporta trabajo-, si consideramos esta teoría como válida, rápidamente nos encontramos con el siguiente dilema: si el valor surge del trabajo y existe una asimetría entre el trabajador y el dueño del capital que permite un abuso por parte de este último en desmedro -económico y en términos de dignidad- del primero, ¿qué impide al trabajador añadir más trabajo a todas sus labores, para añadir más valor?.

¿Se lo impide el dueño del capital? No, pues bajo la teoría del aprovechamiento por parte del dueño del capital, ese valor tendría como destino su propio beneficio.

¿Podría ser el mismo trabajador que, dada la crueldad insuperable del mercado, se viera imposibilitado de aportar más valor con su trabajo, pues le estaría siendo siempre robado? Asumamos que ese es el caso. Entonces ¿qué lleva al trabajador a mantener la relación laboral en primer lugar?.

Si el valor proviene solamente del trabajo, ¿por qué el trabajador buscaría la relación laboral con el dueño del capital? Quizás el valor no surge exclusivamente del trabajo. Es deshonesto no preguntarnos ¿Podríamos considerar de mayor valor un producto “sólo porque cueste más trabajo hacerlo”? ¿No es un oxímoron?. ¿No es acaso más valioso “resolver la necesidad al menor costo”?

Libre mercado somos personas tomando decisiones sin coacción de terceros.
El mercado somos todas las personas tomando decisiones sobre el uso de nuestros recursos con el fin de mejorar nuestra vida y la de nuestros seres queridos hoy y en el futuro.
¿Es eso cruel?

Seamos honestos. El mercado no es cruel. El mercado somos personas tomando decisiones de intercambio del resultado de nuestro trabajo, en busca de resolver nuestras necesidades y maximizar el aprovechamiento de nuestros recursos. Si somos libres para tomar la decision de hacer una transacción o no hacerla -protegidos de toda parte no involucrada en la transacción que demande beneficios de forma coactiva-, esta sólo se da si todas las partes están de acuerdo, y cuando todas las partes están de acuerdo con la transacción, siempre se suma valor; especialmente en la transacción de trabajo por capital para aprovechar una oportunidad de mercado.

El valor de mercado no proviene del trabajo, pero tampoco proviene del capital.

El valor de mercado está en la oportunidad de ayudar a alguien: “¿Cómo ayudo a quién?” es la pregunta brújula en la generación de valor y cada hipótesis de respuesta constituye capital.

¿Cómo ayudo a quién?

Esta pregunta es una fuente de valor inagotable. Mientras mayor sea la ayuda y/o mayor sea el grupo de personas beneficiadas, mayor es la justificación de valor para invertir capital y trabajo, pues en un mercado libre quien determina “cuánto está dispuesto a pagar por lo que busca” es el consumidor final.

Cada razonamiento que respalde un “por qué tomar cierta decisión” es de valor para un segmento de personas, es la base fundamental para que las personas tomen decisiones.

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